El guion fue escrito en menos de una semana y la regla, según Buñuel, fue sencilla: “no aceptar idea ni imagen que pudiera dar lugar a una explicación racional, psicológica o cultural”. Fue presentada en Francia, frente a un grupo selecto de artistas muy exigentes, donde Buñuel tocaba el piano para acompañar a las imágenes y a la vez se preparaba para lapidar a los que osaban abuchear a la película con piedras que guardaba en los bolsillos. Pero la cinta fue todo un éxito. Con esta obra, Buñuel pretendía (y lo logró) un "desesperado y apasionado llamamiento al asesinato de la cultura burguesa".
Sensacionalismos aparte. Por si no fuera demasiado, (no se sospecha que lo haya hecho por publicidad) poco después de la filmación de dicho cortometraje (una filmación en donde los actores aducen que no sabían lo que hacían porque tan solo atinaban a obedecer a un incomprendido joven revolucionario del cine) el protagonista, Pierre Batcheff, se suicidó.Hay que verla, discutirla e imitarla. Hay que aprender de alguien que se atrevió a vivir en una época que aún estaba en proceso de gestación para genios como él.