jueves, 28 de octubre de 2010

Milagros de Octubre



Cinta de los hermanos Daniel y Diego Vega premiada en Cannes, fue estrenada en nuestra capital en el mes morado. Esta película demuestra que el cine peruano va por buen rumbo pese al bajo presupuesto que se le asigna a este rubro artístico.


Cuando no terminábamos de celebrar el reconocimiento mundial de La teta asustada, una película que marcó un buen precedente en nuestra filmografía, los peruanos celebramos otro reconocimiento cinematográfico, se trataba de Octubre una película que recibió nada menos que el Premio del Jurado en el Festival de Cannes, un reconocimiento más valioso incluso que del mismo premio Oscar.

Octubre es la historia de un prestamista, cuyo círculo social crea situaciones adversas que cambian su vida significativamente. Estos cambios repentinos obedecen a la vida dura que se lleva en una ciudad donde los delincuentes, falsificadores y demás habitantes que no viven, sino sobreviven.

Pese a que hace meses ya se conocía la noticia sobre el galardón obtenido, esta película recién fue estrenada en nuestra capital en el mes morado. Sin embargo, en el extranjero ya tuvieron la oportunidad de admirarla, donde se rescató críticas favorables que hablan de un futuro promisorio para nuestro cine que se distinguía (y distingue) por carecer de presupuesto, pero no de grandes ideas.

Esta película se suma a los grandes logros que ya ha obtenido otro grupo de películas como La teta asustada, Días de Santiago, Tinta Roja, Madeinusa, La ciudad y los perros, Bajo la piel, Contracorriente, entre otras.

Otra buena noticia es que Octubre se vendió a Alemania, Suiza, Austria y Canadá, donde ha tenido el éxito esperado. Otros países interesados fueron Francia y España, gracias a este premio que valora y publicita el cine joven a nivel mundial.


DATOS
* El Premio del Jurado de “Una Cierta Mirada”, reconoce las propuestas arriesgadas y de jóvenes realizadores.
* Octubre fue rodada con un presupuesto limitado de 75.000 dólares.
* Carlos Gassols fue premiado como Mejor Actor en el Festival de Vladivostok, el primer galardón fílmico de su trayectoria.
* Fue considerada la mejor obra peruana por Conacine en el reciente Festival de Lima.

martes, 20 de julio de 2010

Los abrazos rotos de Pedro Almodóvar


Los abrazos rotos (2009) es la última película de Pedro Almodóvar, aquel director que en un tiempo no muy lejano era uno de los tantos directores responsables de mis noches de insomnio y el único responsable de los orgasmos fílmicos más emblemáticos que recuerdan estos ojitos que han de comerse los gusanos.

Del cine de Almodóvar recuerdo con nostalgia que siempre me gustó la crudeza con que mostraba los barrios marginales de España, los personajes que oscilaban entre la extravagancia y la profundidad de sus frases, su afición a la buena música, sus chicas Almodóvar que siempre me dejaban salivando cual perro de Pavlov, y que en boca de mis amigos eran unas ricuras hechas carne. Estas estructuras cinematográficas, con el correr de los años, se fueron convirtiendo en el sello almodoriano, típico de un director dispuesto a poner sobre el celuloide todo, hasta su propia vida sin excepciones.

Almodóvar es quizá uno de los directores más controversiales, más experimentales, más Pop, más odiados, más putones y por ende uno de los más criticados, porque si ser artista es de por sí llamativo, ser artista y ser maricón ya es escandaloso, así uno haya nacido en la mismísima madre patria.

La última película de Almodóvar no provoca efecto de curiosidad porque una vez frente a la pantalla el espectador siente que aquello que cuenta Almodóvar ya lo ha visto en otros trabajos del director; entonces, Los abrazos rotos termina desgañitándonos pero de apatía, con una historia que sin ser mala es repetitiva en el cine almodoriano que reclama a gritos un viraje considerable para salir de esa etapa que el director manchego parece haberse encasillado desde películas como La mala educación (2004), Volver (2006) y estos abrazos tan rotos que la única sensación que nos producen al final es la del desamparo fílmico.

El tono medio detectivesco que Los abrazos rotos imprime a través de sus imágenes nos conduce a duda, a la duda de saber si estamos viendo una película de suspenso, un Thriller o la historia de un invidente como Harry Caine, ocultando una verdad que termina siendo escondida de forma tan ingenua que cuando nos explota en la cara, intuimos desde mucho antes que ya la suponíamos.

Llena de referencias a otras cintas, Pedro Almodóvar no pierde la oportunidad de rendir tributos visuales a películas como Ocho y medio, Fanny y Alexander, Ascensor para el cadalso y a directores como Fritz Lang, Jules Dassin, Nicholas Ray, por ello es que muchos han intentado darle una óptica distinta a este filme, tildándola como una cinta de director.

Con tintes surrealistas, este último trabajo del director manchego nos permite ver la manera de cómo, a partir de su propio universo el propio Almodóvar no ha logrado, a pesar de los años, obtener un dominio absoluto de sus historias, porque los que hemos visto las cintas de Almodóvar sentimos que cuando el director español hace una buena película, es digna de aplauso. Con Los abrazos rotos, muchos incidentes enmarcados en venganzas pasadas se mezclan con una trama que se enreda y que toma un camino que ni los espectadores ni el propio director parecen saber en qué concluirá. Ese avanzar sin norte, ese evidente tronco argumental que parece pegar de todo un poco, sin pies ni cabeza, termina motivándonos a aplaudir, pero de la felicidad de haber terminado una mala película de Almodóvar, para finalmente abrir el DVD con nostalgia, sacar el disco para almacenarlo en un cementerio de películas donde aún descansan aquellas cintas almodorianas que en otros tiempos nos provocaron los orgasmos fílmicos más lindos que hoy extrañamos a pesar de los años. (Por Eduardo Reyme)

miércoles, 3 de febrero de 2010

Qué tal Teta!!!


Bueno, después de escuchar que La Teta Asustada está entre los 5 nominados al Oscar, uno no puede ocultar su sonrisa e incluso va más contento al trabajo (sobre todo cuando escucha que Magaly Solier recibió con alegría esta noticia en su chacra de Huanta y que finalmente ella solo quiere hacer bien las cosas en la vida para terminar siendo después de la vida un "bonito cadáver").

Aunque todos sabemos que la Berlinale es mucho mejor que el Oscar, uno no puede dejar de felicitar a ese par de peruanas (al final son más que un par, por todo el equipo y esfuerzo que demanda hacer una película en el Perú) porque de todas maneras reviven ese orgullo tan mellado de los peruanos en el día a día.

De seguro ya muchos han visto la película de Claudia Llosa y los que no, ya estarán comprando la película en el puesto pirata más cercano. Bueno, así es la vida.

De seguro todos estarán pendientes del día de la premiación e imaginarán a Magaly Solier cantando en quechua... pero ojo, no es por pesimista ni nada por el estilo, pero los otros competidores son de lujo. Así tenemos a nada menos que a "La cinta blanca" de Haneke, que ya ganó nada menos que el Cannes. Además tenemos a Campanella y a "El secreto de tus ojos", que ya había tenido experiencia con esto de los Oscar con "El hijo de la novia". Asimismo tenemos a 'El profeta', la candidata de Francia, y 'Ajami', de Israel (de cuyos directores no tengo idea).

Bueno, aquí les dejo con un estracto de "El secreto de tus ojos", un plano secuencia tan alabado y criticado a la vez. Ojalá llegue al Perú y a los cines peruanos estas películas que valen la pena. Sino, caballero no más, a Polvos Azules, ahí donde venden películas independientes, películas que no suele ver la masa bien amasada.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Old Boy

Venganza, venganza, ven-gansa

Amor, odio, desengaño, acción y venganza. Venganza pura, racional, misteriosa, perturbadora, traumática, sangrienta. Si todavía recuerdas del coreano que asesinó como loco a sus compañeros del Virginia Tech, tienes que mirar esta película para que sepas a qué grado puede llegar el ser humano cuando decide trasgredir uno de los pecados capitales para sentir satisfacción en la vida.

Dirigida por Park Chan-wook, Old Boy pertenece a la Trilogía de la Venganza (compuesta por Sympathy for Mr. Vengueance, Old boy, Sympathy for Lady Vengueance) de este director coreano que forma parte del grupo de cineastas asiáticos que nos hacen ver más allá de las aventuras obvias, previsibles y ridículas que acostumbra parir el cine estadounidense.

Buen argumento, buenas actuaciones, buena fotografía. Una película que tienes que ver de todas maneras para morirte tranquilo, aun sin haber dejado testamento.

jueves, 29 de enero de 2009

Underground, “Érase una vez un país”

Toda guerra es absurda. Lo absurdo puede ser cómico. Lo cómico puede ser arte y el arte es una guerra constante. A partir de este silogismo carente de claridad y abundante en "absurdismo", expreso mi satisfacción por escoger esta película entre tantas opciones que me mostró mi caserita en un puesto de Polvos Azules.

Urderground, dirigida por Emir Kusturica, es una película que desarrolla un análisis digestivo de los 50 años de un país que sufrió las estupideces a veces suelen cometer los seres humanos. Estupideces que tienen que ver con la religión, nacionalismo o política, motivos bélicos que al final solo algunos conocen, o creen conocer.

Yugoslavia, un país que como muchos fue víctima de la II Guerra Mundial, soporta y sufre los bombardeos del enemigo, luego del país aliado y finalmente sufre el peor de los atques, el de los malos gobernantes y de la gente pendeja -no solo hay en el Perú- que se aprovecha de la situación.

Dentro de ese clima patriotero, Marko y Blacky, dos ladrones, traficantes de armas, mujeriegos, juergueros y mataperros que, con la fuerza que da la juventud y la conchudez, se convierten en una leyenda esperanzadora para el pueblo que resiste el ataque alemán.

Ambos amigos del alma se enrumban en el negocio del tráfico de armas que abastece al disminuido ejército yugoslavo, lo que les hace crear una fábrica oculta en un gran sótano, donde los trabajadores son personas refugiadas que huyen de los fusilamientos, los bombardeos, las torturas y del hambre. Con estas personas, los amigos arman un negocio redondo con el cual se darán licencia para visitar prostitutas, irrumpir en teatros, matar alemanes, armar fiestas frívolas y dejarse perseguir por una banda musical que los acompaña a donde haya que cometer nuevas locuras.

La simbiosis amical se romperá (adivinen por qué) por la disputa de una mujer. Natalija es una actriz que para sobrevivir, junto con otros artistas, brinda espectáculos a los invasores alemanes que la idolatran, principalmente Franz, un oficial de Hitler que piensa desposarla. Blacky, amante perpetuo de Natalija, la secuestra y empieza una suerte de novela teatral matizada por el humor de Kusturica, quien construye esta historia llena de simbolismos que critican las paradojas halladas en las personas comunes, en las decisiones de los gobernantes y de los ciudadanos en general que por miedo a enfrentarse a algo peor, prefieren vivir en la ignorancia.

Natalija pronto se convierte en la manzana de la discordia entre Blacky y Marko, lo que les lleva a pelear silenciosamente entre ellos. Pero la suerte corre del lado de Marko y por circunstancias que no quiero contar, Blacky termina en el sótano con los demás refugiados, quienes engañados por Marko, creen que la II Guerra Mundial continúa, pese a haber transcurrido 20 años. La historia se convierte aún en más interesante cuando los del sótano deciden explorar el exterior mediante un arma que fabrican para hacerle frente al enemigo. Ya se imaginan la sorpresa que se llevan pronto.

En Underground, la música es uno de los personajes principales, ya que siempre está presente: durante peleas, flasbacks, imágenes de archivos históricos, la escena del de un matrimonio subterráneo, etc. La banda de trompetas acompaña las aventuras de los personajes principales hasta el final de la película.

Otro rasgo especial de Underground, es el montaje “histórico” a manera de Forrest Gump (1994), de Robert Zemeckis. En la pantalla se ve a Marcko en todos los momentos trascendentales de Yugoslavia, junto a los muertos, junto a los altos generales, en la tregua, junto al nuevo gobernante, etc.. Claro que es un guiño y a la vez una mofa al cine norteamericano.

Como se sabe, más por la televisión que por estudios, los yugoslavos continuaron con la guerra hasta mediados de la década de 1990, lo que también es tratado en la película. Los ciudadanos de este estado libran una lucha interna entre naciones separadas por la religión, el nacionalismo y el resentimiento, lo que finalmente termina en la ruptura y desaparición del país. La frase que se pega en la mente de cualquiera es “Ninguna guerra es una guerra hasta un hermano mate a su hermano”.

La escena final de la película es una llamada de atención final. Es lo que todos los personajes habrían deseado, la felicidad perfecta: un pedazo de tierra para empezar otra vez y crear la nación feliz que tanto les costó en vida.

viernes, 9 de enero de 2009

Following de Nolan

Following (Perseguidor-1998) en la segunda película de Cristofer Nolan, aquel responsable que recobró el interés del público hacia Batman, quien fue herido de muerte por el hasta ahora su peor enemigo: el sicodélico Joel Schumacher.

Following trascurre en las calles de Londres, en las idas y venidas de un aspirante a escritor que al hallarse solo, inventa pasatiempos acordes a su temperamento destemplado. Uno de ellos es seguir a las personas. Seguir por seguir, seguir para ver a dónde van. No necesariamente seguir para alcanzar, sino para seguir simplemente, sin intenciones sexuales de por medio, sin jugar a detective, sino seguir simplemente.

A medida que el juego se hace más interesante, también se hace más peligroso. Así, el protagonista, que creó ciertas reglas personales a su juego, rompe la regla principal: no seguir dos veces a la misma persona. Con la rotura de dicha regla, se inicia una serie de peripecias que terminan por involucrarlo en un crimen que no cometió, o que cometió sin saberlo.

Curioso es el guiño que hace el director al mostrar el símbolo de Batman en la puerta de la habitación del protagonista. Un guiño que nos anticipa que Nolan ya estaba decidido a filmar el Batman que superaría al de Tim Burton y haría del Guasón, uno de los mejores villanos de los últimos tiempos. Pese a su corta duración (67 minutos), Following es una película indispensable en nuestros anaqueles de Vds. piratas. Su tratamiento, su simplicidad, las actuaciones y la proyección en blanco y negro le hacen todavía más interesante. (F.R.)

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Reflexiones sobre "Dioses" de Josué Méndez

Película caricaturiza la clase alta limeña
Texto de Lucas L.
¿A qué se refiere un director de cine cuando dice que quiere retratar a una determinada clase social mediante una película? Nunca lo entendí. ¿Solo se referirán a determinados arquetipos? Por ejemplo: si se retrata a un personaje de clase social baja, se buscarán cerros, invasiones, música chicha, combis, borrachos de cantina, pandillaje, descampados, etc. Si se retrata a una clase alta, pues se consiguen casas de playa, música electrónica, autos de moda, chicos y chicas lindas, empleadas con uniforme, etc. ¿Será correcto emplear el término “retratar”? Prefiero el de caricaturizar.

En Dioses, segunda película de Josué Méndez, se resalta y exagera la frivolidad, el machismo, la actitud de las empeladas, la visión de los ricos hacia los pobres, las costumbres, además los sueños y deseos de estos personajes envidiados por la clase baja que (según la película) vive en desorden, a la deriva, habla quechua, se muere por ser de alta sociedad y mata por un poco de estatus.

¿Caricaturizar? Sí, porque si muestran en la pantalla a una mujer autóctona de Arequipa, se oye de fondo una flauta andina. Porque si hay una fiesta nice de chicos bien, se oye música electrónica. Porque si se reúnen señoras de clase alta, todas son mantenidas por sus maridos y estas se reúnen solo para hablar tonterías. Porque el marido millonario siempre tendrá una amante y las empleadas siempre hablarán quechua y se dejarán acosar por los hijos de los ricos.

Bueno. Si hay algo que resaltar con halagos en esta película, es la actuación de Maricielo Effio que de a pocos deja de ser la siempre Paquita Peruana -que anhela trabajar con Xuxa la brasileña- para ser Elisa, una arribista acomplejada de la clase media que avergüenza de su familia, etc y etc. La escena del ensayo e imitación que hace Elisa del lenguaje propio de los pitucos (otro arquetipo), se lleva toda la risa, carcajada, admiración y aprobación del público que paga su boleto en el Cine Planet. Sin duda, Maricielo demuestra madurez histriónica porque su personaje es el más logrado, creíble que además viene con un motivador bonus track (del torso desnudo que a más de uno habrá echo olvidar a la niña coronada por un sombrero estúpido de copa alta que cantaba Ilari lari eh, oh oh oh).

El otro personaje central, Dieguito (Sergio Gjurinovic), el hijo de Agustín (Edgar Saba), hace recordar inevitablemente a Joaquín Camino (Santiago Maguill) en “No se lo digas a nadie” de Lombardi. Solo que éste no tiene inclinaciones homosexuales, sino deseos de transgredir ciertas reglas morales y cometer el tan imprecado incesto con su hermana Andrea (Anahí de Cárdenas). El carácter sensible, afeminado, engreído, llorón, huevón (como dice su padre), nos hace rememorar a Joaquín que huye de casa por su padre machista y porque la sociedad no le permite ser él mismo en todos los determinados. También guiña el ojo a Julius de Bryce, cuando demuestra cierta dependencia por las empleadas, el aislamiento hacia la servidumbre, cuando las cosas salen mal.

Aunque la actuación, en algunas escenas, exagera en gestos alpinchistas, es un personaje que -como diría un crítico de cierto diario- inspira lástima, compasión, amistad. Logra su cometido y, como dicen los críticos, es un actor que promete (ja).
Las demás actuaciones solo complementan la historia. Los amigos del padre, de los hijos del padre y de la mujer arribista, solo son personajes que aparecen, dicen cosas “ingeniosas” de sitcom gringa y desaparecen. Queda la sensación de faltar algo más, algún giro radical en el argumento (quizás un muerto, una bomba, un golpe de estado, una revolución chavista, algo así :-s). Aún con todas sus carencias, la película supera a otras estrenadas anteriormente, a otras que también llegaron con la bulla de bombos, platillos y un desfile de orgullo gay.

Para terminar. Si antes se decía que el cine peruano solo era un conjunto de malas palabras y calatas de turno, actuaciones de teatro o en todo caso: sobreactuaciones parecidas a las que hacían El Chavo y la Chilindrina cuando remedaban al Profesor Jirafales y a Doña Florinda, respectivamente; pues, como muchos ya se habrán dado cuenta, el cine peruano está en mejora, gracias a jóvenes directores como Josué Méndez que no se encierran en temas de "moda", temas recontra tocados, o regresan a la violenta y vendedora época del terror.

Lo malo
* Faltó de todas maneras el desarrollo de otros personajes. Tal vez (lo digo desde mi butaca) faltó resaltar más la hipocresía de las mujeres pitucas; faltó trabajar más en los amigos de Dieguito y Andrea. O ¿la intención era mostrar personajes más que solitarios y vacíos por dentro y por fuera?
* La elipsis de más o menos un año, al final de la película, deja al espectador con el pop-corn a medio masticar. Pues muchos no se lo tragaron. Parece solo un final alternativo. No, nada, no se cree. Además, todo el argumento es un 90% predecible.

Lo mejor
* La escena en el que Elisa mita y entrena los modos, frases, tonos y gestos del lenguaje pituco.
* La escena en donde Dieguito es guiado por su padre en la fábrica que pronto dirigirá. La aparición del padre de izquierda a derecha, como si Dieguito conversara con dos o cuatro personas a la vez, ese montaje llama la atención y fascina a cualquier aprendiz de Adobe Premier.
Nos vemos hasta que vea "Un cuerpo desnudo", de Pancho Lombardi.

lunes, 6 de octubre de 2008

La vida sangrienta de Julius

Crónica al estilo Pedro Balbuena que sigue por reminiscencias bretonistas y termina con un buen baño de ketchup

Texto de Ronald Santos

A quién no le sorprendió la noticia que rebotó el año pasado en todos los medios de comunicación, aquella que anunciaba la posible aprobación de Tarantino para dirigir “Un mundo para Julius”. Aquí un soliloquio de un fan de ambos artistas y que se quedó con una decepción que lo llevó a beber del cenicero y fumar los cabellos de su amigo rasta.

Uma Thurman bailotea con una espada del legendario ninjitsu maestro Hattori Hanzo. Uno a uno los 88 locos van cayendo al piso del House of Blue Leaves, sus extremidades forman la mayor colección de brazos y piernas del Japón. Y Quentin Jeremo Tarantino, nuestro querido maestro del cine post moderno, new gore y bretonista confeso, obtiene un orgasmo fílmico al capturar cada uno de los fotogramas que componen una de las escenas más violentas y sangrientas que ha producido su cine.

Entonces hagamos memoria (flashback a la maratón de Tarantino que hice con una amiga punkie hace algunos años): Reservoir dogs (reservorio de perros): Tim Roth recibe harta bala y no muere nunca, el mismo Tarantino aparece con un orificio en medio de la frente (maestro); Pulp Fiction: Uma Thurman se rompe el tabique con la coca más pura que se podría conseguir en mendosita y renovación (“La rica Vicky”), finalmente Marsellus Wallace (Ving Rhames), es víctima del más triste sexo contranatura que yo recuerde (o que quiera recordar), felizmente en Sin City, el maravilloso claro oscuro no le permitió a Quentin mancharnos la pantalla del rojo intenso al que nos tiene acostumbrado.

Ahora hagamos un paralelo, algo muy forzado a decir verdad. Veamos: Un niño limeño de 10 años con orejas prominentes, algo bobalicón y con síndrome de Edipo toma una espada Hattori Hanzo y corre hacia un montón de pituquitos escolares que maltratan a un ferviente hincha del sport boys, casposo y que tiene por chapa “Caño” (irrigación ocular inmediata). Julius vence a todo el salón, finalmente, manchado de sangre, toma a su amigo y le invita una Coca cola heladita en la bodega del chino de la esquina (alguien dijo ¿Hattori?).

Hagamos un segundo paralelo: Una hermosa dama, rubia con un lindo mechón que le cae sobre la frente, camina descalza por la enorme sala de su mansión, un primer plano a los finos píes de la mujer, un paso, dos pasos, las mayólicas del piso reflejan la bien formada figura de Susan. Viste una camisa blanca, prende la radio y suena Girl, You'll Be A Woman Soon y mi entrañable personaje de infancia comienza a danzar por todo el lugar dejando ver sus torneadas piernas, saltando y brincando (yo haría esa escena) y, por último, para no especular en demasía sobre la adaptación que se esta haciendo sobre “Un mundo para Julius”, imaginemos al inefable, taurómaco y aristócrata Juan Lucas, contra una mesa, con los pantalones abajo, amordazado (sus grititos se ahogan), sudando por todos los poros del cuerpo y siendo vejado por un policía corrupto que le enseña a no meterse con familias ajenas y, menos aun, con pequeños niños limeños, dulces e inocentes (recalco y algo bobalicón) que ama a su madre porque ella siempre le dice “darling”.

Podríamos seguir fantaseando. Tal vez alguna escena de Jackie Brown, no me imagino a una Cynthia como Bridget Fonda tirada sobre el sofá siendo saciada por un obeso Robert de Niro (es más no sé cómo pude involucrar a Cynthia en esto, es mi personaje favorito), o tal vez podríamos poner a un joven Santiago con pistola en mano sin saber a dónde disparar, sin saber quién es el verdadero culpable de su desgracia familiar (yo pondría a Juan Lucas a ambos lados).

Es sencillo e increíble, Quentin Jerome Tarantino, el hombre de la sangre y la quijada grande, podría ser escogido por el plagiario (trago saliva y me muerdo la lengua), casi alcohólico (sigo mordiéndome la lengua) y amado escritor peruano Alfredo Bryce Echenique, para llevar a la pantalla grande una de las más grandes obras de la literatura Latinoamericana. “Un Mundo para Julius” ha entrado en etapa de preproducción, se están soltando los nombres de los posibles actores, Bryce dijo que quería actores peruanos, Tarantino querría volver a filmar los píes de la Turman por enésima vez, Bryce dice que no plagio nada y que todo fue un error de la secretaria, Tarantino pondría a Samuel L. Jackson como el hermano mayor de Julius y lo haría prender cigarrillos chesterflield con un hermoso Zippo, Alfredo acaba de publicar “Las obras infames de Pancho Marambio (2007)” (libro que me autoregalaré por la bajada de reyes) y Tarantino podría estar pensando en como poner mucho color rojo por las calles de Lima.

Seguí navegando y encontré que lo de Tarantino es un rumor, por que el todavía no acepta la chamba. El guión lo hará el cubano Senel Paz, autor del texto de "Fresa y chocolate", Olivier Martinez será Juan Lucas y Julius será interpretado por el español Héctor Enríquez (ojala se retracten y pongan a chacaloncito jeje), de la música se ocupará Juan Bardem, con letras escritas por Joaquín Sabina (lo justo y necesario) y las voces las pondrán Luz Casal, Ana Belén, Soledad Jiménez y Juan Diego Flórez, ojala también suenen los bolores Nat King Cole y Lucho Gatica, y finalmente Simon Brands (si el colombiano de “Mentes en blanco” y “Paraíso Travel”), podría ser el director (según EFE: “De la dirección de la película es "seguro" que se ocupará Simon Brand…,”. Pero que importa el solo hecho de imaginarme a Bryce y Quentin juntos, dialogando sobre algo en común, fotografiados y hasta tomando un trago, me puede hacer soñar que Woody allen podrá dejar el Jazz para hacer un trío con Sabina y Serrat, tocarse un bolero, Robert Smith en los coro y Almodovar haría danza flamenca para el gusto de los Drake Queen's.

Creo que tanto vino barato con tapita de plástico esta deteriorando mi razonamiento, pero no importa Bryce y Tarantino podrían estar juntos en un proyecto, tal vez no haya mucha sangre y hasta todo puede ser broma de el plagario (“auch”) Bryce, por ahí me dijeron que ya desmintieron todo en EEUU (golpe bajo a mi ilusión cinefila), pero bueno solo me queda esperar que la productor dé el nombre del elegido, mientras tanto le rezaré a mi estampita de Sarita colonia y le prenderé velitas a la imagen del señor de los milagros que tengo en mi cuarto, habrá que dejar el ateismo por unos meses. AMEN.

domingo, 17 de febrero de 2008

Alquimias cinematográficas de dos genios españoles: Buñuel y Dalí

Un perro andaluz
"Es peligroso asomarse al interior"





Una luna llena, un perro que nunca se muestra, una palma agujereada -como la mano crucificada- por cuya abertura salen hormigas negras, una nube que corta la luna y una navaja que corta el lóbulo de un ojo femenino. ¿Acaso resulta fácil describir en una sinopsis un cortometraje que hasta hoy causa perplejidad en los espectadores?

Es el año 1929, unos efectos rudimentarios pero muy convincentes al ojo ajeno, un juego temporal que ya quisieran imitar Tarantino, o Iñárritu, un guion que parece haberse escrito sobre un vidrio para luego quebrarse adrede, escrito por dos jóvenes trasgresores de la tradicional forma de concebir el arte.

¿Los responsables? (Diremos mejor ‘irresponsable’, para atribuirles un adjetivo que se merecen, porque aquellos son los que rompen la tan hosca barrera que impone la costumbre, el canon, la tradición. De ahí nacen los genios, de ahí las genialidades.) Me refiero a Luis Buñuel y Salvador Dalí. Tan simple, como tener una mala noche necesaria, una mala noche que no asusta sino incita a la creación. Tan simple como ignorar al script y barajar las hojas de un libro como si fueran cartas de póker. Así es Un perro andaluz.

Son 17 minutos. Es un sueño que podríamos tener si es que tal vez hemos bebido demasiado y haber platicado sobre fútbol metafísico, astronomía teológica o cocina cubista. Tan simple como hacer añicos al sólido principio aristotélico.

Inspirada, según algunos, en el surrealismo que por ese entonces pasaba por su mejor momento y por las ideas del psicoanálisis de Sigmund Freud, Un perro andaluz (Un chien andalou) está integrada por imágenes que asemejan a la incoherencia onírica que experimentamos una vez dormidos. Los cambios repentinos de escenario, las imágenes fuera de lugar (como la cabeza de un caballo sobre un piano), la angustia propia de un mal sueño y los diferentes puntos de referencia (digamos, a veces somos protagonistas y luego pasamos a espectadores) nos trasladan a ese mundo que urde nuestro misterioso subconsciente.


El guion fue escrito en menos de una semana y la regla, según Buñuel, fue sencilla: “no aceptar idea ni imagen que pudiera dar lugar a una explicación racional, psicológica o cultural”. Fue presentada en Francia, frente a un grupo selecto de artistas muy exigentes, donde Buñuel tocaba el piano para acompañar a las imágenes y a la vez se preparaba para lapidar a los que osaban abuchear a la película con piedras que guardaba en los bolsillos. Pero la cinta fue todo un éxito. Con esta obra, Buñuel pretendía (y lo logró) un "desesperado y apasionado llamamiento al asesinato de la cultura burguesa".


Sensacionalismos aparte. Por si no fuera demasiado, (no se sospecha que lo haya hecho por publicidad) poco después de la filmación de dicho cortometraje (una filmación en donde los actores aducen que no sabían lo que hacían porque tan solo atinaban a obedecer a un incomprendido joven revolucionario del cine) el protagonista, Pierre Batcheff, se suicidó.
Hay que verla, discutirla e imitarla. Hay que aprender de alguien que se atrevió a vivir en una época que aún estaba en proceso de gestación para genios como él.